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PARA ESTAR CON EL PAPA JUAN PABLO II, NO FUE NECESARIO IR A ROMA.

Desde muy temprano, sin gafetes, sin nada que me identificara como el elegido para saludar en lo personal a su Santidad, tome el camino que me llevaría a recibirlo y luego a despedirlo.

En corto la pregunte ¿Por qué no vino a Plateros con el Santo Niño de Atocha? Y como respuesta, el Santo Padre, solo volteo a donde se encontraba el Señor Obispo Javier Lozano Barragán.

Por Roberto Cabral Robles

Fresnillo, Zac. 29 de Abril 2011

A pocas horas de que su Santidad el Papa Benedicto XVI Beatifique a Juan Pablo II como parte del camino para convertirlo en Santo me permito en lo personal, narrar lo que viví y como fue, que por Gracia de Dios hice realidad uno de mis más anhelados sueños como fue el de estar ante un Papa de la Iglesia Católica, religión que profeso totalmente convencido de que es el medio para estar más cerca de Dios Nuestro Señor.

Soy Periodista Independiente, amante de la legalidad, de la ética, de la imparcialidad, pero también soy humano, sensible a cometer faltas u errores, totalmente fiel a la Iglesia Católica, sin que por ello menosprecie a otras religiones a las que admiro y respeto.

 

“Vamos al grano, a lo que me llevó a un hombre que por su ser y quehacer se ha convertido al paso de los años en un Santo”.

“Fue el día 11 de mayo del año 1990 cuando me invitaron a acompañar a mi familia a la ciudad de Zacatecas por que la gente de mi esposa la señora Sandra Frías, ya tenían todo preparado para estar en un lugar exclusivo para estar cerca de con El Papa. La noche de ese día, todos se fueron a quedar entre los alacranes y espinas que se le conoce como “Bracho”. Yo me quedé en la casa de mi cuñado, dentro de mí, para buscar la forma de estar más cerca del Papa.

 

A las seis de la mañana del doce de mayo, me levante, me bañe y me dispuse a tomar mi viejo auto en el que me dirigí según yo, al aeropuerto. No había circulación sobre el boulevard y poco más adelante, aún dentro de la ciudad había una especie de reten. Paraban a todos los vehículos y me lo hicieron a mí.

No traía ni tan siquiera identificaciones, por lo que no me dejaron pasar, estacione cerca mi vehículo y me regrese al reten para ver quien pasaba y en eso me di cuenta de que tampoco dejaban pasar a una camioneta Van, me acerque a ver de quien se trataba y era nada más y nada menos que el Director de Prensa y Relaciones Públicas del Gobierno del Estado Sergio Candelas al que no dejaban pasar, por que le faltaba la cartulina del vehículo.

 

Luego de un rato la encontraron y el Director Sergio Candelas me descubrió ahí parado viendo y me preguntó, que hacía y le dije que quería trasladarme al aeropuerto.

 

Me dijo candelas, súbete, me subí y ya dentro en camino me dijo que me dejaría afuera del aeropuerto por que no traía ninguna identificación, a lo que conteste que estaba muy bien, que ya era mucho que me dejara en el aeropuerto. Llegamos, me dejaron a varios metros de la entrada del aeropuerto y ellos si metieron al lugar que le fue asignada a la prensa y que se le conocía como “El Corral”.

 

Me acerque a la puerta de la salas del aeropuerto y en un momento de cambio de guardia me colé y entre algunos metros, antes de que me regresaran pase a saludar a quien era el Gobernador del Estado Licenciado Genaro Borrego Estrada, mismo que al verme sin nada que me identificara, me regalo un engomado azul. Yo pensé que con ese engomado ya podía andar libremente y cuando trate de pasar a los patios del aeropuerto me lo impidió un Italiano que me dijo, “con ese papel no puedes andar aquí. Yo le pregunte que con que si podía andar y de un bolsillo de sus ropas sacó un listón y al mismo tiempo que me decía que con éste si puedes andar me lo coloco en el pecho.

 

Fue así como ya andaba en los patios del aeropuerto si que nadie me dijera nada. Escuche el anuncio de que pasaran a formarse los que recibirían al Papa y yo también me forme. En esos momentos al mismo tiempo que sentía gran emoción, sentía miedo de que alguien me sacara de la formación, pero eso no ocurrió. Se llegó la hora de la llegada del Avión, aterrizo y minutos después el Papa empezó a caminar y a saludar a toda la gente formada, llegó a donde yo me encontraba, él venía acompañado del señor Obispo Javier Lozano Barragán y otras autoridades eclesiásticas, yo solo me fije en El Papa, en su semblante de niño agradable, se me acercó y me saludo de mano, yo se la bese y luego me regaló una medalla que le pedí me bendijera, como así lo hizo, luego sin dejarlo de la mano le pregunte ¿Por qué no vino a Plateros con el Santo Niño de Atocha? Solo me dijo con el Niño de Atocha, al mismo tiempo que volteaba para con el señor Obispo Lozano Barragán. Yo no lo dejaba seguir caminando, pero tuve que soltarlo por que ya eran muchos los que me miraban feo.

 

Luego una persona me dijo que para continuar en la gira del Papa abordara el autobús de los Obispos, Ubique a la Unidad pero cuando menos lo pensé ya se había retirado rumbo a Zacatecas en la comitiva. Yo muy desesperado por haber perdido el autobús de los Obispos, me encontré con el vehículo del Gobernador en el que me hicieron el favor de volver a integrarme a la comitiva y así fue como pude estar en la Santa Celebración de la Misa Concelebrada en Bracho para luego abordar el autobús de los Obispos. Me toco sentarme con un obispo que casi me arrebata la medalla que me regalo el Papa, cuando le dije que él me la había regalado a su llegada. El obispo casi me la quito, y la llevo a mostrar a todos los que viajaban en el autobús y luego me la regreso.

 

Ya en el Aeropuerto vuelven a pedir que se formen los que van a despedir al Papa, yo de inmediato me forme y fui el segundo de la fila. Cuando su Santidad empieza a despedirse, llegó a donde yo estoy, se para, me saluda, se me queda viendo y me dice,¿tienes esposa? Le conteste que si y me regalo un rosario para ella y me dijo que era el último de su gira.

 

Ya cuando me uní a mi familia no me quisieron creer la historia que les conté y casi se burlaron diciendo que solo quería justificar mi ausencia para con ellos.

Pasando el tiempo me la creen y más cuando de Roma por medio del Obispado enviaron fotografías donde yo me encuentro con el ahora Santo Juan Pablo II.

 

Para mí en lo personal y para mi familia, el haber estado con El Papa Juan Pablo II fue un regalo de Dios.

Lo único que tengo para demostrarlo son mis fotografían con el sello del Vaticano, con mi Rosario que es de mi señora y con mi medalla que es de todos. Recuerdo como si fuera en este momento, la gran paz interior que sentí luego de haber estado cara a cara con esa gran personalidad, con ese gran ser humano que se hizo amar por todo el mundo. No dudo que miles o millones de gentes católicas de todo el mundo, cuente con algún testimonio de haber estado con el Santo Padre Juan Pablo II, sin embargo lo mío lo considero como muy, pero muy especial.  

 


 

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